El entorno laboral ha sido identificado como un recurso para mejorar la salud de la población de todo el mundo. El incremento de las enfermedades no transmisibles (ENT) y del estrés relacionado con el trabajo está afectando a todas las dimensiones de los entornos laborales, en forma de trabajadores enfermos, no comprometidos e improductivos. Esto ha suscitado un interés especial por las estrategias proactivas para la mejora de la salud en el trabajo. El sector empresarial ve ahora la promoción de la salud como una estrategia de capital humano para mejorar la productividad y aumentar su ventaja competitiva.

El interés por la promoción de la salud en el trabajo sigue creciendo en todo el mundo, y para los empresarios de varios países se ha convertido en una estrategia de negocio consolidada. Este artículo pretende explicar la premisa universal en la que se fundamenta la promoción de la salud en el trabajo, así como destacar las distintas tendencias mundiales existentes e insistir en qué consiste una buena práctica en cuanto a los programas y medidas a adoptar. El punto de partida son los alarmantes datos sobre las tendencias mundiales de las enfermedades y su impacto en el entorno laboral. A escala mundial, las enfermedades no transmisibles (ENT) siguen creciendo. El 63% de todas las muertes que se producen en el planeta son consecuencia de ENT, y 2.100 millones de personas padecen obesidad o sobrepeso en la actualidad. Junto con la tendencia al envejecimiento en algunos países, esta situación está teniendo un impacto negativo sin precedentes en la salud, en el bienestar y en la productividad de los trabajadores. Varios estudios subrayan la correlación positiva existente entre una salud deficiente y los costes directos e indirectos, así como la relación negativa entre una mala salud y la productividad.

 

Fuente: Revista Prevención de Riesgos Laborales. Foment del Treball